lunes, 19 de octubre de 2009

Dreams

Where are my dreams? They seem to be vanishing into the air like the smoke of my cigarette in this cold windy night.

lunes, 12 de octubre de 2009

Posiciones del Kamasutra

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EL CORONEL Y LA SECRETARIA DEL GENERAL

El milagro de la vida es el contacto con ella, habitarla y extender mis tentaculos por todos sus recovecos, sintiéndola en mi alma como pequeños impulsos de bienestar. Entonces nada estorba, todo se disfruta, y la sensación de paz me hace sentir libre. Libre de todos los fantasmas.

miércoles, 1 de julio de 2009

Como si no pasara nada...

Yo no veía demasiado a Nono. Cuando salía de casa por la mañana, él todavía estaba durmiendo en la sala-garaje, sobre los cartones. Desde aquella vez que me había abrazado, después de mi llegada, no le había vuelto a invitar a que se acostara a mi lado. No quería. Me daba miedo que aquello se convirtiera en algo más, ya saben a qué me refiero. Creo que eso le hacía sentirse desgraciado, pero seguía siendo muy amable conmigo, como si no pasara nada.

El pez dorado,
cap. 9 - J.M.G. Le Clézio

lunes, 22 de junio de 2009

Caminos

Existe un camino multiforme y esquivo hacia un extraño bienestar que yo identifico con la felicidad. Luego hay otras sendas, mucho más ruidosas, que conducen hacia el paraíso malicioso y frenético de los desposeídos.

viernes, 19 de junio de 2009

Maldición

La ley artificial (¿o natural?) más inherente y esencial al hombre actual es, probablemente, la ley de la oferta y la demanda. Producimos lo que no necesitamos, a costa de toda la Tierra misma, para satisfacer el sistema hipervoraz que hemos engendrado y que sustenta lo que no debería ser sustentado. Porque podemos. Por el placer de sentirlo.

lunes, 8 de junio de 2009

Me tengo que acostar

Para descansar, es sin duda una buena receta. Mañana comienza la nueva vida, lo que queda de mí, que es todo, y nada, y mucho más que nunca.

Esta ambivalencia me pilla en un buen momento para comprender que todos somos la nada, el espacio de falso vacío lleno de poderosa radiación. Y al final todo estallará. Lo que no sé es si estaré aquí para verlo. Seguiré mirando los libros. Y las estrellas.

domingo, 17 de mayo de 2009

Nuestro mundo

Vivo en un antiguo templo al que acudo a diario a orar y a horadar un poquito más los muros y paredes de roca, madera y azulejos. Me encanta socavar la belleza, la consistencia y el propósito de los perfectos mosaicos, taraceas, arcos y columnas.

No sé por qué, siento la lenta destrucción de mi lugar de refugio como un culmen, quizá en la montaña de expectativas. Supongo que ha ocurrido que tengo una venda en los ojos y tapones de cartílago crecientes en los oídos, y la virtud de permanecer callado mucho tiempo.

Mi templo no admite más fe ni fieles ni agujeros. Mi lugar de rezo está agotado, y mis oraciones no surtirán efecto porque el techo se desplomará pronto sobre esta cabeza mía, que articula nuevas destructoras obsesiones, convertido como estoy en casi un autómata fascinado por la levedad de esta decadente estructura.

Muy pronto, la masyid dirá basta, levantará las rodillas del suelo y la llamada a la oración no será más que un recuerdo en la ausencia.

sábado, 16 de mayo de 2009

En el fondo del mar

Rescatar un barco del fondo del mar es una tarea titánica. Hoy en día hay sistemas especialmente diseñados para ello, aunque lastrados por la limitación del peso del pecio y la profundidad.

Que cómo estoy? Genial.

Y vivo.

domingo, 10 de mayo de 2009

Un viaje de cuatro minutos

Vengo de Palma, y de nuevo un viaje entre dos ciudades se convierte en un pequeño y conmovedor viaje interior. No me asusta lo que me espera, pero sí la perspectiva del arco iris que se aleja continuamente. Me siento esperanzado y agradecido y respiro la paz y la quietud de quien se siente así. Tanta razón había en pensar que a cada paso hacia el horizonte encontramos un horizonte nuevo y más verdadero. La búsqueda de la felicidad es sin duda la búsqueda de infinitos horizontes. Me has hecho un poco mejor, y te doy las gracias.

jueves, 7 de mayo de 2009

Evocación

En la vocación de encontrar y comprender tienen cabida mis sentidos. Desde un lugar perdido en mis recuerdos sobreviene una promesa de felicidad que me hace retornar a la vida. Que viva el camino.

viernes, 17 de abril de 2009

El amor a las cosas cotidianas


Cada vez que escucho eso de que hay que aprender a disfrutar de las cosas que nos rodean para ser realmente felices, yo pienso en la tele. Sí, es verdad, sus circuitos y su plasma, tan habituales en mi hogar, me suben los niveles de endorfinas, aunque reconozco saber que también amuerman y anquilosan mi imaginación, mi memoria y mi capacidad de concentración. Entonces, ¿qué hago dando estos pasos tan torpes? Na, despidiéndome un poco de mí mismo, de un hombre bueno. En esta sala, junto a muchos de mis fantasmas, veo que no llego a mi destino, como una maleta perdida en un aeropuerto extraño.

Tengo una pregunta. ¿De qué depende la victoria en la vida? ¿De qué depende que no sucumbamos al apagón sensorial al que nos aboca nuestra dañada humanidad?

Creo que es importante sentirse parte del todo y conectado con la abundancia que exuda la vida.

Alguien dice que todos llevamos la sensación de un vacío existencial, por llamarlo de algún modo, de una angustia producida por la vacuidad de la vida, que esta angustia va unida a nuestras emociones y que todo eso empieza en el mismo momento de nacer. A mí me parece que todos llevamos experiencias positivas y negativas dentro de nuestra psique, pero que lo que nos compensa es el mensaje budista de que el sufrimiento existe, que tiene una causa, que hay un camino entre causa y sufrimiento, y que podemos conocer este camino, imagino que para desandarlo. Tal razonamiento -silogismo arriba, silogismo abajo- lleva implícita la idea de que la esencia de la moral consiste en eliminar este sufrimiento. Y luego Buda nos dice que por ahí se va al Nirvana, y para no desear nada. Yo pensé, cuando me enteré de esto, que los que llevan una vida sin deseo llevan una vida muy aburrida. Pero luego me enteré de que, seguramente, me he estado equivocando todo este tiempo.

Resulta que un reputado psiquiatra experto en neuromedicina (entre otras cosas) llamado Richard Davidson ha pasado los últimos quince años, previa venia del Dalai Lama, investigando y representando las ondas cerebrales de los monjes budistas en meditación, y nos cuenta que estas ondas cerebrales "son muy distintas" y revelan "la atención enfocada y la integración de redes a gran escala del cerebro", por otra parte propias en aquellas personas que tienen entrenamiento en la meditación.

Davidson continúa diciendo que estos monjitos sin hierbabuena tienen los niveles de felicidad más altos conocidos. Yo, cuando me enteré de esto, introduje un patrón nuevo en mi forma de enfrentarme a la vida, al menos en el plano consciente, y no por lo que respecta a la meditación, sino por lo que respecta a su modo de vida en conjunto. Estos monjes no tienen nada y no desean nada. No tienen nada, no desean nada y son los seres más felices que hay en la Tierra.

Respecto a la meditación, el psiquiatra remarca las diferencias entre la gente que la practica y la que no. En el cerebro del meditador sin entrenamiento, explica él, "es típico que haya un diálogo cognitivo, mucho pensamiento al azar asociado al cambio que sucede de manera muy automática", un estado que a menudo se menciona en círculos de meditación como 'el cerebro del mono'.

No estoy de mucha coña si digo que a estas alturas me siento con este tipo de cerebro, con el cerebro de Pocholo. Yo creo que Pocholo es un tipo feliz.

"Este tipo de estado cerebral se altera radicalmente mediante la práctica de meditación a largo plazo".

La práctica hace al monje, y la túnica, no al lama.

Davidson medita diariamente entre 30 y 45 minutos y advierte que modificar nuestro estado cerebral "lleva años de entrenamiento", pero que incluso pequeñas cantidades de entrenamiento meditativo para personas totalmente nuevas en ello pueden tener un efecto beneficioso que se puede medir.

La felicidad se puede aprender, dice Davidson. Supongo que es lo que le pasa a esos monjes que estudió tan concienzudamente.

Ah, y la foto no es de él, sino del inventor de la teoría de las "múltiples inteligencias", Howard Gardner, precursoras reconocidas del concepto de la "inteligencia emocional". ¿A que da que pensar (la foto)?

sábado, 31 de enero de 2009

Lugares revisitados

Poco a poco creamos el entorno en el que existimos. Vendemos nuestra vida por un penique, y ya está, nadie nos dará más por ella. 

Revisitar, once and again, los rincones de la desidia. Todo es bueno, todos son buenos. Me siento frío. Es que ya ni siquiera siento que me sienta deprimido, ni mal, ni estúpido ni agobiado. Todo es lo mismo, pero servido en hielo, en escabrosidad insensibilizada. Beinvendio a mi reino independiente de todo el cielo crepuscular.

Maldita condición humana. Desearía volverme loco antes de poder quemar todas mis naves y mis libros. Algo me dice que caeré antes de verme arder. Y será antes de lo que creo. Líbrame, Señor. Líbrame de todo optimismo hilarante.

La madrugada aparece limada de asperezas. Lúgubre, lodosa. Legamosa. Me hundo en sus marasmos antihigiénicos. LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL
No dejaría de pulsar la "L" llllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll... nunca.

A quién le apetece soñar teniendo la locura tan al alcance de su mano? LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL.
Líbrame, Señor, de tolerar los lugares revisitados nunca más. Me sangran las tripas.

martes, 6 de enero de 2009

Esta nieve no cuaja

Mañana vuelvo al curro, y no me apetece. Sobre mi ventana (incrustada en un tejado) caen gotas de lluvia y pequeñas piedras de hielo que se derriten enseguida.

No tengo la solución, me siento desesperado. Nunca pensé volver así a este estado. Todo cuanto hago me recuerda a él...

Acción y perspectiva para salvarse; las emociones regatean la eficacia a los pensamientos.

La otra tarde vi llover, amigo... Malditas canciones de amor, que no me gustan. ¿Por qué se empeñan todos esos autores en extraer de sí toda la tristeza de lo más triste?

Me siento solo. Verde y solo, como una única hoja viva de un tallo seco, sin más posibilidad de movimiento ni otra perspectiva que las que ofrece el viento, fuera de mi control.

Hoy es un día para hacer, lo intento; es algo.

Maldita soledad.

Algo interesante para mi background sobre el origen de los ordenadores:

"Joseph Marie Jacquard, Mecánico e inventor francés. Hijo de un tejedor, trabajó con su padre desde la niñez en una hilandería de seda y trató de mejorar el telar, automatizándolo. Apoyado por Napoleón Bonaparte, presentó en 1805 el telar de Jacquard, máquina que permitía fabricar telas con hilos de distintos colores e intrincados dibujos mediante el uso de tarjetas perforadas, y que podía ser manejada por un solo operario. La nueva máquina fue acogida con hostilidad por los tejedores, que quemaron muchas y atacaron al autor, pero finalmente se impuso.
En 1819, el gobierno francés concedió a Jacquard una medalla de oro y la Legión de Honor. Su idea de las tarjetas perforadas fue adoptada por Charles Babbage para su máquina analítica, y por Herman Hollerith en las tabuladoras, origen de las computadoras digitales modernas."

Resulta que nuestra era digital comenzó en un telar, y casi se cargan el invento. Nunca fueron bien acogidos los cambios tan drásticos, y mucho menos si tienen tantos agujeros. Es la resistencia a abandonar la comodidad de aquello a lo que estamos acostumbrados, la resistencia al cambio. Me deja desvalido.

Hoy es un buen día para casi nada. Y siempre me levantaré, porque, si no, no tendría sentido pegarse tanto batacazo.

Tengo frío.