Para descansar, es sin duda una buena receta. Mañana comienza la nueva vida, lo que queda de mí, que es todo, y nada, y mucho más que nunca.
Esta ambivalencia me pilla en un buen momento para comprender que todos somos la nada, el espacio de falso vacío lleno de poderosa radiación. Y al final todo estallará. Lo que no sé es si estaré aquí para verlo. Seguiré mirando los libros. Y las estrellas.
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