domingo, 10 de mayo de 2009

Un viaje de cuatro minutos

Vengo de Palma, y de nuevo un viaje entre dos ciudades se convierte en un pequeño y conmovedor viaje interior. No me asusta lo que me espera, pero sí la perspectiva del arco iris que se aleja continuamente. Me siento esperanzado y agradecido y respiro la paz y la quietud de quien se siente así. Tanta razón había en pensar que a cada paso hacia el horizonte encontramos un horizonte nuevo y más verdadero. La búsqueda de la felicidad es sin duda la búsqueda de infinitos horizontes. Me has hecho un poco mejor, y te doy las gracias.

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