domingo, 17 de mayo de 2009

Nuestro mundo

Vivo en un antiguo templo al que acudo a diario a orar y a horadar un poquito más los muros y paredes de roca, madera y azulejos. Me encanta socavar la belleza, la consistencia y el propósito de los perfectos mosaicos, taraceas, arcos y columnas.

No sé por qué, siento la lenta destrucción de mi lugar de refugio como un culmen, quizá en la montaña de expectativas. Supongo que ha ocurrido que tengo una venda en los ojos y tapones de cartílago crecientes en los oídos, y la virtud de permanecer callado mucho tiempo.

Mi templo no admite más fe ni fieles ni agujeros. Mi lugar de rezo está agotado, y mis oraciones no surtirán efecto porque el techo se desplomará pronto sobre esta cabeza mía, que articula nuevas destructoras obsesiones, convertido como estoy en casi un autómata fascinado por la levedad de esta decadente estructura.

Muy pronto, la masyid dirá basta, levantará las rodillas del suelo y la llamada a la oración no será más que un recuerdo en la ausencia.

sábado, 16 de mayo de 2009

En el fondo del mar

Rescatar un barco del fondo del mar es una tarea titánica. Hoy en día hay sistemas especialmente diseñados para ello, aunque lastrados por la limitación del peso del pecio y la profundidad.

Que cómo estoy? Genial.

Y vivo.

domingo, 10 de mayo de 2009

Un viaje de cuatro minutos

Vengo de Palma, y de nuevo un viaje entre dos ciudades se convierte en un pequeño y conmovedor viaje interior. No me asusta lo que me espera, pero sí la perspectiva del arco iris que se aleja continuamente. Me siento esperanzado y agradecido y respiro la paz y la quietud de quien se siente así. Tanta razón había en pensar que a cada paso hacia el horizonte encontramos un horizonte nuevo y más verdadero. La búsqueda de la felicidad es sin duda la búsqueda de infinitos horizontes. Me has hecho un poco mejor, y te doy las gracias.

jueves, 7 de mayo de 2009

Evocación

En la vocación de encontrar y comprender tienen cabida mis sentidos. Desde un lugar perdido en mis recuerdos sobreviene una promesa de felicidad que me hace retornar a la vida. Que viva el camino.