domingo, 4 de noviembre de 2007

A veces avisto tierras...


Estoy un poco hasta los cojones del amedrentamiento en general. Estoy un poco hasta los cojones del "tener que", de la espiritualidad convulsa y del mamoneo regional de las costumbres personales.

Sigo sintiéndome atrapado en este cuerpo-espacio temporal con salida a ninguna parte, con bucles conductuales y dèjá vus repitiéndose al paso de cada semana o cada mes, haciendo más blandas mis supuestas partes sólidas.

He intentado buscar respuestas en los acertijos de otros, pero ni siquiera me motivo lo suficiente, los putos bucles haciendo su trabajo...

No hay solución, soy así. Y parece que la frustracion ha de dejar paso a una fría indiferencia y a una esquizofrenia apresada por todos estos botes tristes y desvencijados por las marejadas. Mucha mierda es lo que traerá la marea al amanecer.

Sí, esto es un ciclo más. Pero un puto ciclo de mierda.

Es oportuno traer esa poesía que escribiera hace años y que se repite ambivalente en mi cabeza con la misma facilidad inapelable de entonces:

A veces avisto tierras
con inhóspitos parajes;
forjadas fueron salvajes
y no son de fiar sus suelos.
Islas son, mas de camelos;
del espíritu, espejismos:
ínsulas del corazón
llenas de grietas y abismos.
Y avísame la razón
que me aleje sin consuelo.
Mas yo quiérome quedar...

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