Pues yo me pido ser listo, natural, despreocupado y sólido. Pido ser lo contrario de lo que creo ser ahora mismo, con esta crisis existencial de por medio. Es cierto: soy muchas personas, y quiero ser otras tantas.
Quiero ser tú y tú y tú. Envidio hasta la última esquirla sacada de vuestras tallas, porque yo no me siento yo, me siento ajeno a mí. Éste no soy yo.
Miro a las cuatro torres y quiero ser como ellas: grandes, magníficas, colosales. Construirme poco a poco, escalar con paciencia los cielos de Madrid para sobresalir así, con esos aires de grandeza. Necesito descubrirme, seguir haciéndolo, y sigo impaciente ante la perspectiva del proceso, por eso me frustro tanto.
Todo está hecho y mucho es lo que aún se puede hacer: paradoja derivada del proceso retorcido que es la vida.
Un proceso lleno de hermosura, se mire por donde se mire.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario